Yo soy… (cuento de carnaval)

Una vez convocaron a la gente más distinguida de la ciudad a una gran fiesta de disfraces. Después del baile dieron los premios a los disfraces más vistosos y originales, al grupo más coordinado y al disfraz más extraño.

Sólo quedaba el premio absoluto al mejor disfraz. La gente aguardaba llena de emoción. Los presentadores anunciaron: “…Y el ganador absoluto es…”

¡Tchaaan!…. ¡La señora de la esquina!

Los focos se concentraron en una señora vestida de personal de la limpieza, con su toca y su delantal, que llevaba un aspirador en la mano.

La señora empezó a hacer signos de modestia, rechazando con la mano, pero los ayudantes la trajeron casi a la fuerza al estrado.

  • ¡Díganos, señora, ¿cómo ha conseguido un disfraz tan excelente? Parece tan, tan… ¡auténtico! Y tan original: disfrazarse de señora de la limpieza…

  • Bueno… – dijo cuando le pasaron el micrófono, – ejem.. yo… ¡yo soy la señora de la limpieza!

 

Si aceptas tu papel, Dios te insertará en su Obra (Capitel de la Anunciación en San Juan de Ortega, Burgos)

Muchas veces confundimos la realidad con la imaginación, el disfraz con el vestido ordinario.

Un disfraz es una ropa o una máscara que me hace parecer algo que, en realidad, no soy.

Mi manera de hablar, de dirigirme a mis padres o a mis maestros… ¿no son un disfraz? Mi manera de vestir cuando me pongo mi propia ropa, a mi manera… ¿no es más bien un disfraz de lo que quiero ser ante los demás?

Los detalles de moda, las pulseras, los reflejos en el cabello, los “piercings” , ¿no es sospechoso que los desee al mismo tiempo que otros cientos de miles? ¿Cómo es eso de que me lo pongo sólo porque me gusta a mí?

Estos días de carnaval, aprovechemos para disfrazaros de piratas, de princesas o de capitanes,… pero no nos disfracemos más de nosotros mismos.

 

Amar por la causa justa

Tres colibries o tucusitos descubrieron horrorizados que el verano había secado su jardín y ya no había casi flores de las que extraer su precioso néctar.

  • el primero pensó: ¡Dios mío! No puedo vivir sin las flores, ¡las necesito ya! Y se lanzó desesperado, inmediatamente,  a buscar un nuevo lugar donde vivir, sin plan ni cuidado, llevado por su necesidad vital de flores.
  • el segundo  pensó: “Yo le he dedicado mucho esfuerzo a conocer y aprender las flores de este jardín… ¡Seguro que no pasa nada! ¡pronto todo volverá a la normalidad!” Así que se se quedó allí, sobreviviendo entre los restos cada vez más escasos de buenas flores, intentando revivir la magia que vivió un día con sueños que nunca llegarían.
  • el tercero pensó “Quiero un lugar donde vivir, donde encuentre cada día las flores que necesito y pueda ser feliz, quizás con otros colibríes; aquí ya no hay futuro, así que voy a salir a buscar“. Tomó entonces todo lo que deseaba y lo que era, lo amasó con  lo que había aprendido, y empezó su búsqueda de nuevos jardines de flores dedicando su tiempo a olfatear la brisa y observar los montes.

Así, sin prisa y sin pausa, el tercer tucusito buscó y buscó, se dejó llevar pacientemente por su entrenamiento y su instinto, explorando y buscando desde el corazón, hasta que encontró su nuevo edén.

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Si no buscas más amor, tarde o temprano perderás el que ahora tienes. El amor se sostiene en la búsqueda del amor en el amado.

Si buscas el amor porque no lo tienes y lo necesitas, sólo encontrarás tu necesidad de ser amado.

Si buscas el amor porque un día lo tuviste y lo has perdido, sólo encontrarás nostalgia de lo que ahora no acabas de tener.

Sólo si aceptas tus necesidades y asumes tu historia, podrás buscar el amor desde el corazón.

La causa de tu búsqueda condiciona por tanto lo que encuentras. No te quejes de que no has encontrado amigos o de que tu relación especial no acaba de funcionar, pregúntate qué y para qué buscas.

Las motivaciones se purifican, especialmente cuando el fracaso ronda y debemos emigrar a nuevos jardines de la amistad.

El amor es como la flor de azafrán, que sólo puede ser recolectada, una a una, con total atención, antes de que salga el Sol, para tomar los estigmas y dejar ir el resto…

Fuentes: las fotos están tomadas en San Diego de los Altos (Miranda) en septiembre del 2010 y están disponibles aquí (cc). El video a continuación es un texto medieval de amor recreada por Luar Na Lubre:

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