Los patos güires que se creían gallinas

Esta historia se ha contado de diversas maneras (águilas y gallinas la más corriente). Yo  la cuento como la viví, llano adentro, a tres horas de El Samán de Apure.

En una finca de los llanos venezolanos, unos muchachos que exploraban un estero descubrieron junto al agua unos huevos de ánade, el pato güirire. Los papas recibieron con pena los huevos, pues un vez movidos ya no pueden devolverse al nido, y decidieron ponérselos a un par de gallinas que estaban empezando a empollar.

Efectivamente, a los pocos días nacieron los patitos y sobrevivieron gracias a los cuidados de sus madres gallinas y al maíz molido destinado a los pollitos.

Lo curioso es que, cuando crecieron y superaron en tamaño y fuerza a todas las gallinas, con su bello plumaje pardo y negro y su gran pico rojo… siguieron comportándose como gallinas: caminando todo el día alrededor de la casa, rascando la tierra reseca con las patas y comiendo maíz y gusanitos polvorientos.

Un día vieron volar por encima de la finca una banda de ánades silvestres, en magnífica formación, batiendo sus alas poderosas camino de los esteros. Algo se iluminó en su interior, sintiendo la fuerza del instinto dentro de sí, y los más atrevidos empezaron a agitar las alas…

¿Qué hacen, insensatos? Les gritaron los patitos prudentes.
Pues, bueno…. ¡eso! Volar, queremos volar, eso es lo que realmente queremos.
No sean tontos – les respondieron los patitos prudentes – ¡Todos sabemos que las gallinas no podemos volar!

Pregunta: ¿No sientes dentro de ti unos enormes deseos de cosas distintas, de mayor libertad, de aventuras reales? ¿No será que tú también estás hecho para dejar la vida gris y volar por los cielos infinitos?

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El secreto de Merlín (Cuento)

Merlín tenía que hacer un largo viaje a tierras lejanas, así que dejó su casa en el centro del Bosque con un simple letrero sobre la puerta encantada:

“Se necesita ayudante: el seleccionado aprenderá como pago por su trabajo todo tipo de magia. 
Para obtener el puesto, deberá encontrar las palabras mágicas que yo uso para abrir la puerta al entrar y salir”.

Al poco tiempo la fila de jóvenes deseosos de entrar al servicio de Merlín se alargaba por el bosque como cola electoral. Uno a uno, los candidatos se acercaban a la puerta de la casa encantada y probaban palabras, encantamientos u órdenes para abrir la puerta. Pero nada, la puerta seguía inmóvil como si estuviera fundida en la piedra.
A las pocas semanas, con Merlín sin aparecer, apenas dos o tres candidatos se acercaban para probar y la entrada se iba cubriendo de hojas secas. Fue entonces cuando Randalf, un joven candidato que había viajado muchos días para aprender la verdadera magia, se plantó frente a la prueba. Estudió el anuncio y la puerta, probó el “Abracadabra” y el “Supercalifragilístico”, pero nada. ¿Por qué Merlín habría preparado una prueba así? – se preguntó – ¿Qué deseaba enseñar con eso?…
Meditó, pensó,…Y entonces comprendió: se puso frente a la puerta y, suavemente, dijo: “Puerta, ¡ábrete, por favor!”. Y la puerta, suavemente, se abrió para dar paso a Randalf, el joven aprendiz.
Mientras entraba, el joven sonrió pues ya sabía cuál era la otra palabra mágica para poder salir más tarde:
¡Gracias!

El mal del espejo (Cuento)

Una vez, en un país lejano, un Rey sabio y bueno tenía como heredera una hija a la que quería con todo el corazón. Era muy inteligente, activa y ordenada, pero tenía un defecto: veía la maldad en casi todo el mundo. Peleaba constantemente con los siervos, pensaba que los nobles y pretendientes eran unos hipócritas y maleducados, y que los embajadores de los países vecinos buscaban sólo su propio interes y cualquier día les declararían la guerra.
El Rey, asustado al pensar la infelicidad que vendría sobre el reino si la princesa llegaba al trono y gobernaba con ese mal genio, llamó a magos, sabios y adivinos, pero nadie supo entender el origen del mal. Mientras tanto, la princesa seguía con sus enfados y se quejaba porque no encontraba ni una sóla persona que fuese buena.
Finalmente, llegó un sabio monje que afirmaba poder diagnosticar el mal de la Princesa y proponer su curación. Fue, y durante una jornada entera la observó y la escuchó mientras ella peleaba con todos, se quejaba continuamente de lo inútiles que eran sus criados y criticaba a sus supuestos “amigos”, mientras repetía que estaba claro el refrán que dice: “piensa mal y acertarás”.

Intentando amarme a mí mismo, por Rajacenna

Al atardecer, ante el Rey, el sabio monje le dijo a la Princesa:

– Su Majestad sufre del mal del espejo.
– Efectivamente, Princesa, usted se queja de que le resulta muy difícil encontrar gente buena, porque la gente que le rodea es mala, falsa e hipócrita, pero el problema no es CÓMO encontrar gente sincera y bondadosa, sino DÓNDE.
– La respuesta a Dónde encontrar gente buena es en su propio CORAZÓN, Majestad. Todos tenemos caretas, yo el primero. Las usamos para defendernos de la gente que pensamos nos va a herir. Pero a veces, cuando la gente se acerca desarmada, sonriendo, sin intereses egocéntricos, bajamos las defensas y les dejamos pasar un poco más adentro. Y, cerca del corazón, toda persona es sincera y buena.
– Si su Majestad encuentras muchos con careta a lo mejor el problema no son los que te rodea, sino el modo de acercarse. Usted teme encontrar gente mala, y por ese miedo, hace que todo el mundo levante sus caretas y le deje entrar sólo en lo superficial y duro de ellos. Usted encuentra en el otro el mal genio y el enfado que lleva dentro.
Y ésta es la cura: si su Majestad se pone a pensar en que la persona que va a encontrar es buena y sincera, valiosa y digna de respeto, y la trata así, pronto descubrirá la simpatía, la lealtad y la bondad que esa persona lleva dentro.

Yo, ¿encuentro mucha mala gente a mi alrededor? ¿Tengo muchas experiencias de que me han traicionado, engañado, utilizado? ¿soy un devoto del “piensa mal y acertarás“? ¿No será que sufro del mal del espejo?

PD: El dibujo (Sí, es un dibujo!!!) es de la sorprendente joven Rajacenna

Soy un héroe… (juego de rol)

EN LA TRINCHERA DE RAS LANUF
desert landscape
… salté con todas mis fuerzas a la trinchera mientras agarraba la bolsa con las herramientas. Las balas trazadoras ¿aliadas? ¿rebeldes? ¿del gobierno? silbaban por todas partes e iluminaban la negra noche mientras tronaban las ametralladoras pesadas. Después del último fogonazo tardé un minuto entero en moverme y mirar: habíamos llegado a la última trinchera por encima del pueblo. Afuera, en la colina, se veía a unos trescientos metros la silueta del depósito de agua, con su caseta de bombeo, nuestro destino tras cuatro horas de avance en medio de los ejércitos que allá abajo se disputaban la carretera mientras el pueblo recibía balazos y moría de sed tras cinco días de combates.

Miré. Yo,Jairo había llegado el último, un técnico de pozos petroleros de Venezuela atrapado en una guerra que no era la mía. A mi lado Yasuf, el maestro del pueblo, ayudaba con la caja del botiquín a Yara, la enfermera local que se había empeñado en acompañar a la expedición. Más lejos vi a Jhon, el fotógrafo yankee que todavía seguía haciendo fotos a pesar de que nos ponía en peligro con los destellos de su cámara. La quinta en la expedición era Laila, una tuarej de los desiertos interiores cuya tribu había sido masacrada por los soldados de Gadafi, y ya se había mostrado eficaz y sanguinaria en luchar contra el régimen. Los otros dos miembros de la expedición, el mecánico de la estación de bombeo y un pastor de cabras que conocía la zona, no aparecían. Ojalá estuvieran sólo perdidos o heridos…
sunset

Nos quedaban cinco horas antes de que, a media noche, como acordado, encendieran las hogueras allá abajo para llamar la atención. Entonces debíamos hacer el último trayecto corriendo campo abierto, conectar la estación de bombeo y salvar a los dos mil habitantes del pueblo de una terrible muerte por sed en medio de ese desierto. Eso si es que el pozo estaba intacto y las electrobombas hacían su trabajo…

Nos acomodamos en la vieja trinchera. Había tiempo para hablar y empezamos a contarnos nuestra historia: ¿qué te trajo hasta aquí? ¿y porque estás dispuesto a morir dentro de un rato con una pequeña Por eso nos pusimos a pensar: ¿porqué te hiciste voluntario de esta locura? ¿cuál es tu historia?

Fotos: (CC, Creative Commons) tomadas de la galería de Desierto de “Mis_Ohara” en Flickr: http://www.flickr.com/photos/miss_ohara/with/2830868507/

 

Uso pedagógico: Los alumnos, en clase de ética, asumen uno de los cinco roles de la historia y los hace suyo explicando a los otros los motivos y condiciones bajo las que estarían dispuestos a perder su vida por intentar salvar la vida de mil personas. En una segunda fase escriben una carta a su familia explicando su decisión, por si acaso.

En una tercera fase se puede dejar fluir la acción mediante reglas de los clásicos juegos de rol.

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