Vivir el presente

En estos días en los que mucha, mucha gente está pre-ocupada por lo que sucederá próximamente (el Domingo hay elecciones presidenciales en Venezuela), es importante recordar algo muuy sencillo: preocuparse o lamentarse es lo más estúpido que podemos hacer porque, como dice Julieta Venegas, El presente es lo único que tengo:

¡Más razón que un santo! ¡Qué importante que nos ocupemos hoy de lo importante, y tomemos hoy las opciones que abren nuevos futuros, en vez de temer, lamentar o ansiar un mañana por el que no lucho ni trabajo hoy!

Otro argumento importante, según los Ejercicios Espirituales de San Ignacio [EE 186], es acostumbrarme a tener la perspectiva adecuada sobre lo que será importante: una vida limitada que puedo malgastar o aprovechar.

Este poema ha dado muchas vueltas por Internet. Quizás te ha llegado a tu correo atribuido falsamente a Borges. Es un poema sobre lo que uno haría cuando se da cuenta de que una buena parte de su vida no ha vivido, se ha dedicado a cumplir lo que los otros le decían. Y eso duele bastante. Vamos a meditarlo para reafirmar nuestras ganas de aprovechar, ya desde los primeros años, las posibilidades de estar vivo.

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

(Autor: Nadine Stair ¿Borges?)
Y yo, ¿Qué puedo hacer ahora para no arrepentirme de haber vivido tan poco en el futuro?

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