El Rey tacaño (Cuento)

Dice la leyenda que, en medio de altísimas montañas en un rincón de los Himalayas, se abre un pequeño valle de suaves colinas y verdes pastos, Shangri-Lotsi, el primero de los siete Beyul o lugares de paz escondidos. La armonía y la sonrisa imperan en este pequeño reino: la gente trabaja sin agobios y dialoga con alegría, sin saber lo que es la envidia o la ira, sin haber visto nunca una discusión. Sin embargo, en todo el valle se reconoce como fundador al joven Rey Tacaño, Guru Pema Gyalpo. Los pocos exploradores que han llegado a Shangri-Lotsi y no se han quedado allí cuentan cómo hizo el rey para reunir a un pueblo que viviera en paz.

Cuando Gurú Rimpoche predijo la creación de los Beyul o Valles de Paz, el Joven Rey Pema Gyalpo partió hacia el Norte con la riqueza de sus antepasados, un tesoro de incontables diamantes, perlas y rubies, pequeños, medianos e incluso algunos grandes como granos de uva madura, y miles de monedas de oro. Antes de llegar a Shangri-Lotsi, puso cada joya debajo de una piedra o una planta en lo alto de las montañas, e hizo un pequeño mapa de su posición. Luego bajó al valle, construyó una casa, una ermita y un huerto.

Pronto empezaron a llegar los campesinos de otros lugares para pedirle ayuda. Pero él les ofrecía este pacto: trabajarían tres días en el valle, y después, al marcharse, les ayudaría a encontrar la joya que merecían. Al partir el Rey les daba un pequeño mapa, que a veces llevaba a un enorme rubí, a veces a una discreta perla, o a un diminuto brillante de medio kilate, o una solitaria moneda de oro. Algunos no encontraban la joya y se desesperaban ante el mapa. Otros la encontraban, pero invariablemente pensaban que les había entregado algo mucho menos valioso de lo que habían imaginado recibir durante esos tres días, a pesar de que la más pequeña joya equivalía a un año o dos de su salario de campesinos. Unos y otros, enfadados, extendieron la noticia por sus pueblos de que el valle escondido estaba gobernado por un Rey tacaño y arbitrario.

Sin embargo, unos pocos pensaban que el valor de la joya era mucho más de lo que necesitaban y merecían, y decidían volver para agradecer al Rey tanta generosidad. Sólo a estos, lo agradecidos, los invitaba a quedarse para descubrir en esa tierra algo más valioso. Y así fue como, con los que descubrieron la verdadera joya del amor, se formó una comunidad de gente capaz de valorar y agradecer, una tierra donde vivir en armonía y paz, bajo la sabiduría del Rey Generoso.

Pregunta
¿Soy de los que siento que tengo menos de lo que merezco, que mi familia no entiende, que mi cole no vale, que mi país no sirve? ¿O soy de los que ven mucha más riqueza y mucha más generosidad de la que necesito y merezco?
Practicar con constancia el agradecimiento lleva de lo primero a lo segundo.

Nota: las fotos en Blanco y negro corresponden a la famosa expedición de Joseph Rock a la zona occidental del Tibet a finales de los 20 y 30s, y tomadas de http://www.nationalgeographicstock.com , http://ow.ly/brjEd . La inspiración para este cuento viene de Shangri-La, que sería uno de los siete Beyul según James Hilton. La información sobre este lugar y otros muchos detalles está tomada de los artículos de la Wikipedia en Inglés.

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