El mal del espejo (Cuento)

Una vez, en un país lejano, un Rey sabio y bueno tenía como heredera una hija a la que quería con todo el corazón. Era muy inteligente, activa y ordenada, pero tenía un defecto: veía la maldad en casi todo el mundo. Peleaba constantemente con los siervos, pensaba que los nobles y pretendientes eran unos hipócritas y maleducados, y que los embajadores de los países vecinos buscaban sólo su propio interes y cualquier día les declararían la guerra.
El Rey, asustado al pensar la infelicidad que vendría sobre el reino si la princesa llegaba al trono y gobernaba con ese mal genio, llamó a magos, sabios y adivinos, pero nadie supo entender el origen del mal. Mientras tanto, la princesa seguía con sus enfados y se quejaba porque no encontraba ni una sóla persona que fuese buena.
Finalmente, llegó un sabio monje que afirmaba poder diagnosticar el mal de la Princesa y proponer su curación. Fue, y durante una jornada entera la observó y la escuchó mientras ella peleaba con todos, se quejaba continuamente de lo inútiles que eran sus criados y criticaba a sus supuestos “amigos”, mientras repetía que estaba claro el refrán que dice: “piensa mal y acertarás”.

Intentando amarme a mí mismo, por Rajacenna

Al atardecer, ante el Rey, el sabio monje le dijo a la Princesa:

– Su Majestad sufre del mal del espejo.
– Efectivamente, Princesa, usted se queja de que le resulta muy difícil encontrar gente buena, porque la gente que le rodea es mala, falsa e hipócrita, pero el problema no es CÓMO encontrar gente sincera y bondadosa, sino DÓNDE.
– La respuesta a Dónde encontrar gente buena es en su propio CORAZÓN, Majestad. Todos tenemos caretas, yo el primero. Las usamos para defendernos de la gente que pensamos nos va a herir. Pero a veces, cuando la gente se acerca desarmada, sonriendo, sin intereses egocéntricos, bajamos las defensas y les dejamos pasar un poco más adentro. Y, cerca del corazón, toda persona es sincera y buena.
– Si su Majestad encuentras muchos con careta a lo mejor el problema no son los que te rodea, sino el modo de acercarse. Usted teme encontrar gente mala, y por ese miedo, hace que todo el mundo levante sus caretas y le deje entrar sólo en lo superficial y duro de ellos. Usted encuentra en el otro el mal genio y el enfado que lleva dentro.
Y ésta es la cura: si su Majestad se pone a pensar en que la persona que va a encontrar es buena y sincera, valiosa y digna de respeto, y la trata así, pronto descubrirá la simpatía, la lealtad y la bondad que esa persona lleva dentro.

Yo, ¿encuentro mucha mala gente a mi alrededor? ¿Tengo muchas experiencias de que me han traicionado, engañado, utilizado? ¿soy un devoto del “piensa mal y acertarás“? ¿No será que sufro del mal del espejo?

PD: El dibujo (Sí, es un dibujo!!!) es de la sorprendente joven Rajacenna

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Lorena Zambrano (@ldjzambrano)
    Nov 30, 2011 @ 12:28:21

    Para los que dicen “piensa mal y acertarás“ se tienen que leer este cuento hermoso

    Responder

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