Yo soy… (cuento de carnaval)

Una vez convocaron a la gente más distinguida de la ciudad a una gran fiesta de disfraces. Después del baile dieron los premios a los disfraces más vistosos y originales, al grupo más coordinado y al disfraz más extraño.

Sólo quedaba el premio absoluto al mejor disfraz. La gente aguardaba llena de emoción. Los presentadores anunciaron: “…Y el ganador absoluto es…”

¡Tchaaan!…. ¡La señora de la esquina!

Los focos se concentraron en una señora vestida de personal de la limpieza, con su toca y su delantal, que llevaba un aspirador en la mano.

La señora empezó a hacer signos de modestia, rechazando con la mano, pero los ayudantes la trajeron casi a la fuerza al estrado.

  • ¡Díganos, señora, ¿cómo ha conseguido un disfraz tan excelente? Parece tan, tan… ¡auténtico! Y tan original: disfrazarse de señora de la limpieza…

  • Bueno… – dijo cuando le pasaron el micrófono, – ejem.. yo… ¡yo soy la señora de la limpieza!

 

Si aceptas tu papel, Dios te insertará en su Obra (Capitel de la Anunciación en San Juan de Ortega, Burgos)

Muchas veces confundimos la realidad con la imaginación, el disfraz con el vestido ordinario.

Un disfraz es una ropa o una máscara que me hace parecer algo que, en realidad, no soy.

Mi manera de hablar, de dirigirme a mis padres o a mis maestros… ¿no son un disfraz? Mi manera de vestir cuando me pongo mi propia ropa, a mi manera… ¿no es más bien un disfraz de lo que quiero ser ante los demás?

Los detalles de moda, las pulseras, los reflejos en el cabello, los “piercings” , ¿no es sospechoso que los desee al mismo tiempo que otros cientos de miles? ¿Cómo es eso de que me lo pongo sólo porque me gusta a mí?

Estos días de carnaval, aprovechemos para disfrazaros de piratas, de princesas o de capitanes,… pero no nos disfracemos más de nosotros mismos.

 

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Leynis Pelayo
    Mar 03, 2011 @ 20:37:10

    Padre me parece que los disfraces también responden a la construcción de la identidad de los adolescentes y es un proceso que debe ser canalizado y respetado por los adultos: padres, madres, maestros, profes… muchas veces se suceden por cuestión de moda o cultura; tal cual usted lo menciona.

    Allí jugamos nosotros jugamos un papel importante, creo que es necesario que tengamos muchas experiencias porque, a partir de ellas, construimos nuestra personalidad. Los procesos de rebeldía de nuestros chamos son normales, eso de ir contra las normas y adaptarse a las necesidades del grupo también porque eso los hace ser aceptados… por eso una buena supervisión y orientación son necesarias, pero también respetar los procesos y la evolución de esa construcción.

    Gracias por regalarnos estas reflexiones!

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    • Fernando Ruiz
      Mar 04, 2011 @ 07:06:27

      Totalmente de acuerdo. En la adolescencia descubrimos que nos estamos vistiendo, peinándonos y caminando con el estilo de nuestros padres,y a través de las pruebas,la rebeldía abierta, el contraste,la identificación con grupos,líderes o modas,….con muchas tentativas, y gracias a la presencia de los que nos valoran, encontramos respuestas y caminos para ser quien somos.
      Yo recuerdo de mi adolescencia, más que los disfraces de carnaval, el uniforme de rugby,el verme en medio de una tormenta sobre el velero con el “traje de aguas”, o como cuando hice espeleología con un viejo mono militar… al final no acabé siendo nada de eso,pero dentro llevo cada una de esas aventuras,son parte de mi identidad de hoy

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